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El capibara, carpincho o chigüiro (Hydrochoerus hydrochaeris), originario de Sudamérica, es el roedor de mayor tamaño que existe en la actualidad. Su nombre procede de la palabras indígenas que pueden traducirse como "comedor de hierba", alimento que encuentra en los ecosistemas acuáticos a los que está estrechamente ligado y donde también encuentra refugio y protección frente a los depredadores. De carácter tranquilo y muy sociable, vive en grupos familiares y destaca por su gran capacidad para nadar y bucear, lo que le convierte en una de las especies más singulares de los humedales sudamericanos.
El capibara habita humedales, ríos, lagunas y sabanas inundables o áreas ribereñas de bosques tropicales. Su cuerpo está perfectamente adaptado a la vida acuática y depende de la proximidad del agua para regular su temperatura corporal, escapar de depredadores y descansar. En la anatomía del capibara, sus patas parcialmente palmeadas con las que puede desplazarse con facilidad en el agua. Además, la posición elevada de sus ojos, orejas y fosas nasales le permite permanecer dentro del agua mientras vigila su entorno y puede sumergirse durante varios minutos para esconderse de posibles amenazas.
El capibara se alimenta de hierbas y plantas acuáticas, principalmente, por lo que juega un papel fundamental para mantener el equilibrio de los ecosistemas donde vive. Aunque está catalogado con riesgo de Preocupación Menor a la extinción por la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN), se ve afectado por la pérdida y degradación de humedales, así como por la caza por su carne y piel, factores que afectan de forma diferente en determinadas poblaciones. La conservación de los ecosistemas acuáticos resulta fundamental para garantizar el futuro de esta emblemática especie sudamericana.
El comportamiento tranquilo del capibara y su capacidad para convivir con otras especies la ha convertido en uno de los animales más populares y admirados del continente americano. Suele formar grupos familiares en los que mantiene una intensa comunicación mediante silbidos, gruñidos, ladridos y otros sonidos. Esta vida en grupo le ayuda a detectar posibles amenazas y a proteger a las crías, refugiándose rápidamente en el agua ante la señal de alarma o cuando percibe peligro. El comportamiento del capibara es bastante tranquilo, estando más activo en la mañana y al atardecer, descansando en las horas más calurosas del día.